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jueves, 13 de noviembre de 2014

Libro : El Ecuador y la Alemania Nazi de Francisco Núñez del Arco Proaño



Esta obra se titulaba originalmente “El Ecuador y el Tercer Reich: una aproximación histórica”, sin embargo, debido a cuestiones de acercamiento al público en general y de difusión de la misma, decidí llamarla “El Ecuador y la Alemania Nazi – Los secretos de una relación ocultada”, por ser Alemania y Nazi, palabras más comunes a los oídos de los ecuatorianos e hispanoamericanos en general. Valga aclarar la poca precisión histórica del término “Alemania Nazi”: El nombre oficial del Estado alemán entre 1871 y 1945 era Deutsches Reich, es decir el Reich o más específicamente el Imperio Alemán, que la historiografía europea separa en tres por su periodicidad, el primero siendo el Sacro Imperio Romano Germánico desde Carlomagno hasta su disolución en tiempo de Napoleón; el segundo, el Imperio bajo la dinastía Hohenzollern entre 1871 y 1918; y el tercero (que fue anunciado como un Imperio de mil años, de los cuales tan solo han existido doce hasta el momento) siendo la Alemania bajo el régimen Nacionalsocialista desde 1933 a 1945, vulgarmente denominada esa doctrina política como nazi, vocablo que por cierto posee un carácter peyorativo desde sus inicios. Arthur Moeller van den Bruck (fallecido en 1925), uno de los pensadores más característicos de la Revolución Conservadora Alemana, preconizó en su libro de 1923 Das Dritte Reich (El Tercer Reich o el Tercer Imperio) el resurgimiento de Germania.  

Este libro está constituido de hechos. Es decir, el autor se ha remontado a las fuentes documentales y bibliográficas citadas al final; y se ha informado del resto mediante los historiadores y los testimonios cuya ciencia e integridad nadie pone en duda.
Pero precisamente porque este libro está constituido de hechos y no de mero discurso, no está dirigido a todos los lectores.

Todo aquel que no posea un espíritu completamente libre de toda noción preconcebida; aquel que crea que la historiografía oficial cuenta toda la verdad, o por lo contrario que no cuenta nada de cierto; o que es una vergüenza el haber estado relacionado con el Tercer Reich; tal lector no debe abrir el libro que le ofrecemos. Jamás podría tolerarlo y comprenderlo, tal como no puede tolerar y comprender la mayor parte de los hechos que componen la trama de su existencia.

viernes, 12 de abril de 2013

Eduardo Velasco - Esparta y Su Ley





Esparta fue la primera reacción masiva contra la inevitable decadencia traída por la comodidad de la civilización, y como tal, hay mucho que aprender de ella en esta época de degradación biológica y moral inducida por la sociedad tecnológica. Los espartanos supieron adelantarse milimétricamente a todos los vicios producidos por la civilización, y haciéndolo, se colocaron en lo alto de la pirámide del poder. Todas las actuales tradiciones militares de élite son en cierto modo herederas de lo que se llevó al cabo en Esparta, y ello nos señala la pervivencia de la misión espartana.

He recabado datos de diversas fuentes, dando prioridad a las clásicas. El historiador y sacerdote de Apolo en el santuario de Delfos, Plutarco (46 EC-125 EC), en sus obras "Antiguas costumbres de los espartanos" y "Vida de Licurgo" nos da valiosa información acerca de la vida espartana y sobre las leyes espartanas, y mucho de lo que hoy sabemos acerca de los espartanos es gracias a él. Jenofonte (430 AEC-334 AEC), historiador y filósofo que mandó a sus hijos a ser educados en Esparta, es otra buena fuente de información, en su escrito "Constitución de los Lacedemonios". Platón (427 AEC-347 AEC), en su conocida "República" nos muestra su concepto de cómo ha de estar regido un estado superior, enumerando muchas medidas que parecen directamente sacadas de Esparta, pues en ella se inspiró.

Hoy en día nuestros adoctrinadores académicos enseñan vagamente que Esparta era un estado militarista y brutal volcado completamente en el poder, y cuyo sistema de educación y entrenamiento era muy duro. Nos presentan a los espartanos, a grandes rasgos, como soldados eficientes, toscos y descerebrados, a los que "sólo les interesaba la guerra". Esto es un reflejo deliberadamente distorsionado de lo que realmente fueron, y se debe principalmente a lo que nos han contado algunos atenienses decadentes, aderezado con la mala fe de quienes manejan actualmente la información, que pretenden tergiversar la Historia para servir a intereses económicos y de otros tipos. 
Los espartanos dejaron una huella espiritual indeleble. El simple hecho de que aun hoy en día el adjetivo "espartano" designe cualidades de dureza, severidad, tosquedad, resistencia, estoicismo y disciplina, nos da una idea del enorme papel que cumplió Esparta. Fue mucho más que un simple Estado: fue un arquetipo, fue la máxima exponente de la doctrina guerrera. Tras la fachada perfecta de hombres aguerridos y mujeres atléticas se escondía el pueblo más religioso, disciplinado y ascético de toda Grecia, que cultivaba la sabiduría de un modo discreto y lacónico, lejos del ajetreo y la chabacanería urbana que ya entonces habían hecho su aparición.